Ya teníamos ganas de empezar a ver algo fuera de El Cairo, así que miramos la guía y hay un mercado de camellos no muy lejos del centro y dijimos pues allá que vamos! Nos juntamos 10 y alquilamos una Van para evitar coger un taxi cualquiera y que nos estuviera mareando por la ciudad y al final no supiera llegar... así que llegamos derechicos al mercado! El madrugón y el frío hicieron un poco de mella en las ganas de salir de casa... la van nos recogía a las 7 y además es que esta semana en El Cairo está haciendo un frío a lo murciano... que por mucho que te tapes con arapos, los huesos los tienes helados!
Después de una hora de viaje llegamos al famoso mercado de Birqash... y la verdad es que la bienvenida invita más a irse que a entrar! Te reciben con un montón de egipcios rodeando a un camello a la vez que cantan y le pegan... ¿Para qué tal animalada? Pues le preguntamos al taquillero y nos dijo que es que así los animales bailan y los potenciales compradores ven que son jóvenes y con energía y las pujas pueden duplicarse... así que muchos de los que salían de allí iban sangrando y con el hocico / morro, o como se diga en los camellos, destrozado...
Además del dantesco espectáculo, lo siguiente antes de poder entrar fue pelearse por los tickets... según las guías el precio es de 5 Pounds... y sólo se cobran a los turistas, pero el simpático taquillero cambió el precio para multiplicarlo por 5 e inventarse la tarifa de cámaras de fotos... y después de discusiones, excusas, alegaciones y regateos más de la mitad del grupo pudo entrar sin pagar... pensaban los egipcios que eran más avispaos que los españoles!
Una vez dentro es cuando empieza lo interesante... beduinos a troche y moche sin parar de agitar sus varas para golpear a los camellos sin que a mí me quedara muy claro cuál era el propósito, niños que no saben otro oficio más que el de agitar su pesado palo porque no han pisado la escuela en la vida y desde que tienen uso de razón están continuando con el negocio familiar, beduinos sentados comiendo pipas mientras son otros los que pelean por un camello u otro, y entre tanto caos grupos de extranjeros con cámaras de fotos inmortalizando discusiones, pujas, animales, personas y demás.
Muchos de estos camellos salen de allí para terminar alimentando a la población, la carne de camello es de las más sanas por su bajo nivel de colesterol (según dicen) y aunque sabe un poco insípida su precio la hace más que asequible a gran parte de la población. El precio que alcanzaba un camello oscila entre las 3.000 y las 8.000 libras egipcias, entre 400 y 1.000 Euros, y depende de lo joven que sea (cuanto más joven más tierna será la carne) y de lo fuerte o enérgico.
Para haceros una idea podéis ver el mercado aquí aunque a mí me dió la sensación de que en persona era mucho más brutal... oir a los camellos gemir por los varazos constantes y la impotencia de no saber qué hacer, si sentarse o levantarse, si andar o parar, si cruzar o seguir en línea recta...
La gran mayoría de los camellos llevaban una pata delantera atada para que no pudieran salir corriendo fácilmente... aunque a la pata coja tampoco es que fueran despacico!
Muchos de los camellos que aquí se venden viene de Sudán e incluso de Somalia y es que Birqash es el mayor mercado de camellos africano. Los que llegan desde Sudán lo hacen después de la Ruta de los 40 días que los lleva hasta Abu Simbel y una vez dentro del país llegan a Birqash hacinados en camiones. Muchos pueden llegar en pésimas condiciones y los desafortunados que corren esta suerte son sacrificados y su carne vendida directamente a las carnicerías.


























