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domingo, 20 de junio de 2010

Sharm El Sheikh, Round 2

Por segunda vez nos hemos plantado en Sharm El Sheikh… esta vez sin más excusa que la de pasar un fin de semana en la playa, disfrutar del sol, del ambiente extranjero y de peces y corales varios.


El viaje empezó como siempre, con una panzá de autobús. Salimos a las 15.15 de El Cairo y llegamos a Sharm a las 22.00 acompañados de 40 grados. Casi 7 horas para un trayecto de 500 kms por carreteras rodeadas de desierto y bordeando el mar. Por fin llegamos Miguel, Pepe y yo y allí estaban ya Sandra y Alexis.


Volvimos a dormir en el Shark’s Bay Umbi, el hotel en el que estuvimos en Mayo y que por precio y calidad estaba bastante bien, aunque esta vez dormimos en el hotel, mucho más amplio que las cabinas de la playa.


La primera noche, pizzas en el hotel y poco más, de cháchara hasta que el sueño empezaba a vencernos…


Al día siguiente, el viernes, nos íbamos de excursión al Parque Natural de Ras Mohammed. Opciones, dos. La primera, ir en barco y hacer snorkel en los sitios en los que te soltaran, precio, 35 euros/persona. La segunda, ir en coche, pagar los 5$ por persona que costaba la entrada e ir por libre parando donde quisiéramos. Ni decir tiene que cogimos la segunda por comodidad, precio y porque no somos muy de deportes acuáticos muchos de los que íbamos en el viaje.


Arrancamos a eso de las 11 de la mañana previa parada en el Carrefour para proveernos de todo lo que nos iba a hacer falta durante el viaje.


Ras Mohammed… parque natural con unas playas mejores que las caribeñas que he visto por ahora. Vegetación, nula, ni un solo árbol que hiciera sombra… Calor, a más no poder!


Rutas, creo que 5. De las que me acuerdo, de 2, Yolanda Beach y Aqqaba Beach.


Por allí, autobuses y tours de día que buscaban bañarse en aguas tranquilas y ver las especies marinas que el panorama ofrece.


Nuestra primera parada, en una especie de cala desierta y con aguas cristalinas. Multa si te pillan, 30.000 USD. Lo que hace la ignorancia y la falta de carteles que indiquen que el baño en esa zona está prohibido…


Tras salir corriendo literalmente de la cala, nos fuimos a mar abierto. Al fondo, barcos con buzos haciendo inmersiones. Nosotros, buceando un rato viendo peces y corales pero no muy alejados de la orilla. No había mucho que ver en la primera parada, pero la tranquilidad de estar solos sobraba.


La siguiente parada, otra cala sin peces pero con un agua de lujo y sin gente. El paisaje, desierto y montañas a un lado y, al otro, aguas turquesas de arena blanca. Yo no soy muy dada a las descripciones, así que mejor basarse en las fotos para ver aquello que desde luego no tiene desperdicio…


Más adelante, una cala preciosa con unos cuantos italianos haciendo snorkel. La calidad de las aguas mejoraba conforme íbamos avanzando. Esta creo que era Yolanda Beach, tranquila y con un sombraje beduino para regocijo de los que llevan todo el día dando vueltas por el parque.



Seguimos de ruta por el parque y paramos a comer junto a un lago salado de olor indescriptible…


Un poco más alante, unas vistas increíbles de la playa de Aqqaba, un acantilado desde el que se veían los corales y un mar de azul intenso.


La última parada, Aqqaba Beach. Con una playa de piedras, desde luego tenía los corales y peces más bonitos que haya visto nunca (teniendo en cuenta mi poca experiencia). Corales, como unos 30 o 40 metros desde la orilla, o tal vez más, ni idea, pero a mí el camino hasta mar abierto se me hizo eterno, muy poca profundidad y aguantando la respiración para no dejarme la piel enganchada en cualquier coral… al terminar los corales, la leche, la impresión de ver cientos o miles de peces (muchos son ridículos), el color del mar, de los corales y el vacío me hizo gritar del susto! Pero aún tengo las imágenes dando vueltas por mi mente… es una de las imágenes más bonitas que he visto nunca… esperemos que la cámara acuática pueda dar fe de ello! Y es que vuelvo a decir que es indescriptible… como las playas, peces de todos los colores y tamaños y para todos los gustos… preciso, impresionante.


Aquí se nos acababa la excursión y de vuelta al hotel y su playa… el día, increíble, aunque cansado de tanto sol.


Por la noche, a cenar a Na’ Ama Bay y a ver el ambiente de Benidorm que reinaba por allí, rusos, italianos y algunos franceses adornaban las calles.


Para cenar, un See Food and Steak House que es lo que se estilaba por allí, pescado fresco con el mundial de fútbol de fondo.


Después, a dar una vuelta por la zona de fiesta. Pacha la vimos de pasada y nos sentamos en la terraza del Camel Hotel a tomar un algo y fumar una shisha.


En la parte de Pub, una jauría de ingleses/as en celo dando vueltas por allí… levantábamos la media de la edad del bar en unos 3 años mínimo.


Poco más tuvo la noche…



Al día siguiente, playa y snorkel en el hotel, hamacas bajo sombrillas y relax!


La playa tranquila y con un montón de peces que ver. De fondo se escuchaban de vez en cuando gritos de holandeses, serbios o lo que fuera mientras veían el partido del momento.


El sitio hay que verlo, las playas, los corales, los peces y la otra vida que se respira allí, es otro país dentro de Egipto, nada que ver con el día a día de El Cairo ni con el resto de viajes que hemos hecho. Aquí los turistas parecen los egipcios que siempre son minoría y están al servicio del turista de turno...


El viaje, probablemente más caro que otros, pero merece la pena. Los hoteles valen unos 30 euros la doble en los más baratos y con playa, que no es algo que puedan decir todos los hoteles de Sharm. Los taxis cuestan una media de 50 EGP por trayecto. Las comidas, a una media de 30 o 40 EGP por persona si no se come ni pescado ni carne... Un fin de semana se pasa con 100 euros/persona más o menos incluyendo excursiones, así que es más que recomendable si se quiere escapar de territorio cairota!


domingo, 9 de mayo de 2010

Sharm El Sheikh

Nueve años han sido los culpables de este viaje... decidimos irnos a la costa, a disfrutar de aguas cálidas repletas de corales y peces varios. Emprendimos el viaje miércoles por la tarde rumbo a Sharm El Sheikh en un bus público que tardó 8 horas en llegar a la ciudad costera.


Antes de llegar dudas razonables: es un buen sitio? Descansaremos? Nos gustará? Y es que es la parte sur de la Península de Sinaí está repleta de Resorts turísticos que se han llevado consigo la belleza que probablemente tendría el pueblo 20 años atrás y que a pesar de ocupar todo el litoral son los que han dado vida y trabajo a los beduinos que solían vivir allí.


Al llegar, dudas resueltas, descansamos, nos gustó y el sitio era especial. Además el tiempo acompañaba y tuvimos unos días de sol envidiables.


Originalmente Sharm El Sheikh era una ciudad pesquera pero desde que los israelitas decidieron marcharse de allí en 1982 la ciudad empezó su transformación hasta convertirse en lo que bien podría ser cualquier ciudad española costera y donde aún pueden verse construcciones por todos lados esperando un día ser ocupadas por turistas europeos.


Nosotros elegimos un hotel en Sharks Bay, alejado del bullicio, discotecas, restaurantes y tiendas de Na’ama Bay, aunque no por ello dejamos de estar rodeados de rusos, franceses e italianos que son los que se han encargado de darle vida a la costa. Aún así el hotel era bastante tranquilo, ofrecía todo lo imaginable y tenía playa propia que no es una cosa muy común en los hoteles que ocupan la costa.


Es una ciudad donde barcos pesqueros ya no se ven y que han sido sustituidos por yates que hacen rutas entre la bahía y el Parque Natural de Ras Mohammed o la Isla de Tiran. Por escasez de tiempo, sólo pudimos visitar la Isla y es preciosa, arrecifes por todos lados y peces distintos a los que habíamos visto en Asia, con colores más vivos y caras más simpáticas.


Para el snorkel, si las gafas y el tubo son necesarios, unas aletas que te permitan ir al ritmo de los demás y una cámara acuática que te deje inmortalizar lo que estás viendo no lo son menos. Las aletas no sabíamos que eran tan necesarias, así que no las compramos y allá fuimos nosotros en nuestro barco La Luna con un grupo de guiris no inferior a 30 de los que pocos o ninguno se había olvidado de este necesario e imprescindible accesorio… el resultado, que cuando nos soltaron para hacer snorkel en medio del Mar Rojo durante 45 minutos, cuando los demás estaban de vuelta, nosotros acabábamos de empezar… dejando esto de lado, los corales preciosos. Nosotros no somos muy fans del mundo acuático porque como muchos otros deportes y hobbies exige 2 cosas, dinero y tiempo, y cuando no nos falla una cosa nos falla la otra, así que nos conformamos con lo que vamos viendo cuando tenemos tiempo y podemos escaparnos unos días, pero si se puede no se debe dejar escapar la oportunidad de ver la fauna marina.


Además del turismo que persigue ver la fauna marina, otros, y no pocos, son los que se acercan hasta allí para ver los barcos que quedaron encallados en los arrecifes hace años.


Y para el resto del tiempo, pues se puede optar por hacer lo que se quiera porque oferta no falta, hay excursiones al desierto, al Monasterio de Santa Catalina, al Monte Sinaí… a donde se quiera, incluso a Petra. También se puede optar simplemente por descansar en la playa y hacer snorkel a escasos 20 metros porque los arrecifes empiezan en la misma orilla.


Inolvidable ha sido el fin de semana… más que nada porque te evades del caos que reina en El Cairo y donde el calor ya empieza a hacerse insufrible, donde el solo ruido de los coches no te deja descansar, donde no se puede bajar la guardia ni relajarse en un día normal paseando por las calles… allí, no hay diferencia de religiones porque el dinero es lo que impera, así que los musulmanes autóctonos de allí no han tenido otra que resignarse y poner buenas caras a mujeres en top less, bikinis y shorts que pasean por sus calles. Es un Egipto DIFERENTE.